La culpa, ¿te ata o te libera?

Todos alguna vez hemos sentido culpa, de hecho nuestra sociedad nos enseña a muy temprana edad a identificarla, sentirla y por lo general también a sufrirla.

Yo por gran parte de mi vida hice muchas cosas por culpa y era muy fácil para las personas que eran importantes para mi usar la culpa para que hiciera lo que ellas deseaban, tarde muchos años y mucho aprendizaje en comprender que la culpa no servia para eso y que no tenía que vivirla así, que podía aprovecharla para conocerme mejor y volverme una mejor persona.

Hay dos elementos principales en la culpa, estos son:

  • La realización de un hecho o acto y
  • La percepción propia o de otros de que dicho acto se reconoce como «malo»

La consecuencia principal —> Remordimientos.

El remordimiento es una emoción que no nos hace sentir bien, todo lo contrario, incluso para algunas personas es una emoción que las lleva a auto castigarse, como si no fuese suficiente con las consecuencias que ya están sucediendo.

Las dos razones principales por las que sentimos culpa son:

número 1

Haber actuado en contra de nuestros valores:

Cuando haces algo que va en contra de tus valores primordiales (amor, lealtad, amistad, confianza, honestidad, etc.) aparece la culpa y esta culpa es de la que más podemos aprender.

Si identificamos que este es el origen de nuestra culpa, podemos empezar analizando ¿qué nos llevo a hacerlo?, ¿qué fue lo que elegimos por encima?, ¿a que le dimos más valor? , si después de este análisis descubrimos que elegimos mal (por la razón que sea) podemos entonces definir que vamos a hacer para no volver a caer, para resarcir el daño, sin dañarnos de nuevo, y vivir de ahora en adelante de manera diferente.

Esta forma de vivir la culpa nos permite avanzar, hacer cambios y generar cambios en nuestro entorno, cambios que nos hagan bien a nosotras y a quienes están a nuestro alrededor.

Si elegiste mal, entonces decide que harás diferente hoy para que ese error que cometiste no vuelva a suceder

número 2

Haber hecho algo que va en contra de nuestras creencias.

En este caso en particular, es muy importante identificar la creencia que nos hace sentir culpables, ya que una vez identificada será más sencillo trabajarla.

Desde pequeños empezamos a adquirir creencias, de lo que nos enseñan nuestros padres, la sociedad y la vida misma, el problema es que no aprendemos a cuestionarlas, identificar si realmente me sirven hoy, o si quiero seguir viviendo con ellas, cuando no las identificamos y no cuestionamos las vivimos en transparencia, por lo que sentiremos culpa de no vivirlas como las aprendimos sin entender realmente la razón por la que me siento tan culpable.

Una vez identificada la creencia, el primer paso es descubrir si ésta me sirve o simplemente la vivo porque eso aprendí o porque antes realmente me servía.

Si la creencia no te sirve, no es tuya y la razón por la que fuiste en contra es porque no la quieres más en tu vida entonces declara una nueva creencia, una que vaya acorde con quien eres hoy y con quien deseas ser.

No permitas que la culpa te lleve a un remordimiento sin sentido donde la única que pierde eres tú y donde probablemente sin conscientemente elegir algo distinto te llevara a auto castigarte por no cumplirlo.

Si es una creencia que ya no te sirve la que te hace sentir culpa, define una nueva que vaya con la vida que deseas realmente  y liberate.
auto castigo

Sin importar la razón por la que sientes culpa hoy, hay dos cosas que no tienen una utilidad real, pero donde solemos caer a menudo, en el remordimiento, donde nos «tenemos» que sentir mal por lo que paso y esta mal visto dejar atrás rápido y continuar y el auto castigo, donde pareciera que si no sufrimos por lo que hicimos de manera física, entonces no aprendimos la lección o no reparamos realmente el posible daño.

Ninguna de las anteriores repara ni ayuda a construir nada nuevo ni mejor.

La única manera de cambiar las cosas es haciéndolas de manera diferente de este momento en adelante, si fuiste deshonesta, siendo honesta, si fuiste desleal, siendo leal, y así con cualquiera de las cosas por las que sientes culpa. Haciendo es como cambiamos nosotras y cambiamos el mundo, el sufrimiento, dolor y castigo no le hacen bien a nadie y solo llenan nuestro mundo de más dolor y soledad.

Me gustaría saber tu opinión respecto a este artículo, ¿te parece útil?., ¿estarías dispuesta a hacer cambios en quien eres hoy?, compárteme tus comentarios que estoy muy interesada en leerlos.

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